En realidad, Jano era el dios de los solsticios, el encargado de abrir las puertas de los cielos. Jano nos abre esta puerta para permitir que el sol inicie de nuevo su expansión, su nuevo recorrido a través del firmamento haciendo los días un poco más largos y luminosos... Un ciclo queda cerrado y olvidado para poder abrir el siguiente.
El solsticio de verano, en junio, era llamado en Roma "Janua inferni", puerta del infierno o de los hombres, ya que era la puerta que conducía a la oscuridad. El de invierno, en cambio, era llamado "Janua Coeli", puerta del cielo o de los dioses. Ahora se nos abre la puerta del cielo.

La puerta del cielo sobre el castillo de Arreba
