
Un temporal de nieve y frío nos empuja al interior de casa y nos conduce hasta el interior de nosotros mismos. Sentados junto a la lumbre y a la luz de una vela, como en tiempos ya pasados, disfrutamos del silencio, de la paz y del orden que proporcionan los libros y los gatos que se mueven silenciosos por la biblioteca. Fuera sopla el viento, ladran los perros y la nieve va cubriendo en silencio los tejados, las ramas de los árboles y los campos.


